Telescopía, o ¿Cómo Ver El Cine Desde Lejos?

¿Qué significará ver el cine “desde lejos”?

En este escrito quiero considerar cómo algo similar a lo que Franco Moretti ha llamado “la literatura vista desde lejos” (distant reading) en los estudios literarios podría funcionar en el estudio del cine. Si nuestro actual método para analizar películas es semejante al close reading, es decir, ver una película o una serie de películas y minuciosamente señalar las escenas que mejor representen los temas o características sobre los que estamos escribiendo, entonces, ¿qué tipo de método podríamos utilizar para considerar simultáneamente un gran número de películas a la vez? Asimismo, ¿qué tipo de proyecto de investigación podría requerir que usáramos este método?

Para abordar estas preguntas y considerar cómo podría existir un método para “ver desde lejos” el cine, permítanme comenzar por describir algunas herramientas digitales para el análisis del cine.

Análisis Digital de Películas

Si consideramos que el análisis de cada toma de una película es el equivalente cinematográfico al close reading, entonces el caso de Cinemetrics sirve como punto de partida hacia un análisis a distancia del cine. Creado por el historiador de cine Yuri Tsivian con un programa desarrollado por Gunars Civjans, Cinemetrics es una herramienta que ayuda a recolectar datos sobre la duración de cada toma de una película y a calcular estadísticas sobre estos datos. Desde su creación en 2005, Cinemetrics ha sido utilizado por investigadores interesados en cuestiones de estilo como, por ejemplo, los cambios en patrones de edición a través de la carrera de un cineasta. Su base de datos ha crecido constantemente gracias a las contribuciones de investigadores y actualmente contiene más de 13.000 entradas. Cinemetrics proporciona una perspectiva a grandes rasgos de uno de los elementos constitutivos de una película, sus tomas, a través de datos estadísticos, y permite un análisis comparativo a distancia. De hecho, la Iniciativa de Estudios de Software de Lev Manovich hizo una representación de estos datos en 2008.

Codigo de barras de la pelicula El Infierno

Código de barras creado de El Infiero (Luis Estrada, 2010)

Otra manera de visualizar una película en su conjunto es a través de los llamados códigos de barras de películas. Estos códigos de barras se crean usando cada fotograma de una película y reduciéndolo a una barra de un píxel de ancho, lo que reduce toda la distribución de colores de ese fotograma a un solo color, el más predominante. Al juntarlas, estas barras ofrecen una visión general de la gama de colores de la película en orden secuencial. El sitio que popularizó estos códigos de barras contiene decenas de ejemplos, pero cualquier película puede ser convertida en un código de barras con un simple programa (aún en versión beta) o siguiendo estas instrucciones. Por último, la herramienta para la interacción, organización y navegación de material audiovisual (ACTION por sus siglas en inglés) del Bregman Laboratory en la Universidad Dartmouth, actualmente en su fase inicial, usa rutinas de análisis automático que extraen datos sin procesar de la imagen y el sonido de las películas y crea un workbench para poder estudiar estos datos.

Miopía

Este resumen de las herramientas digitales para el análisis de películas demuestra que éstas aún requieren en gran parte de la ayuda del investigador para su operación. Cinemetrics, aún en la versión más reciente, todavía depende de que el investigador vea toda la película al mismo tiempo que guarda los datos necesarios para el análisis estadístico. Los códigos de barras de películas se pueden producir de forma automática, pero sin la manipulación de las entradas en cada una de las iteraciones, los resultados no son significativos. ACTION representa un avance hacia la automatización, al desglosar sistemáticamente la película a sus datos sin procesar, los cuales luego pueden compararse automáticamente con los de otras películas.

Sin embargo, resulta difícil sugerir que estas herramientas permiten ver el cine a distancia. Ya que dependen tanto del investigador para generar cada entrada, yo consideraría estas herramientas como soportes computacionales para el procesamiento de películas o como análisis estadísticos a un nivel micro. De igual manera, estas herramientas aún están limitadas a los métodos de análisis tradicionales precisamente porque su enfoque se centra en una sola película o en un selecto grupo de películas. Incluso ACTION, que tiene el mayor potencial para procesamiento de películas a un nivel macro, actualmente se organiza en categorías de análisis muy pequeñas, tales como las películas más conocidas de un solo cineasta. Si, como Franco Moretti ha argumentado sobre la lectura a distancia, en la “observación a distancia” esta distancia es una forma específica de conocimiento*, entonces las herramientas disponibles actualmente todavía no nos ofrecen esta alternativa, ya que la forma de conocimiento que generan no es tan diferente a lo que sabemos por métodos tradicionales de análisis.

En otras palabras, la forma específica de conocimiento que debe producir el “ver el cine desde lejos” tiene que ver con reemplazar las categorías de análisis que se usaban previamente. Ver el cine desde lejos debe permitir que un investigador dirija su análisis hacia categorías mucho más pequeñas o mucho más grandes que la película en sí, como por ejemplo, una canción que se utiliza en todas las películas producidas en una década, o el número de cortes de toma por película en todas las obras neorrealistas italianas. En esta “observación a distancia”, como en la lectura a distancia, no es tan sólo el canon o los cineastas individuales que desaparecen, sino también las películas mismas. Entonces, ¿qué significará ver el cine desde lejos cuando ya no hay películas para ver?

Telescopía

La monografía de Ramón Lobato Shadow Economies of Cinema usa otro de los términos de Moretti, el matadero de la literatura, para referirse al “matadero de cine” y argumentar que hay miles de películas (películas piratas, de géneros especializados, para comunidades específicas) que son ignoradas por los que estudiamos el cine a pesar de que estas obras constituyen la gran mayoría de la producción, distribución y consumo cinematográfico en el mundo. Ramon Lobato propone un cambio significativo en el estudio del cine donde nuestro objeto de estudio no se limite a los textos canónicos y las producciones con grandes presupuestos, sino que incluya todo tipo de textos audiovisuales que circulan a nivel mundial. Sin embargo, yo añadiría que para poder llevar a cabo un cambio de este tipo, la única manera de empezar a hacer frente a esta labor es a través de la “observación a distancia”. Si el “matadero del cine” está lleno de miles de títulos que jamás han sido considerados, entonces su estudio sólo podrá hacerse a un nivel macro, donde las películas individuales desaparecen y nuestro enfoque se torna hacia categorías mucho más grandes, como sistemas, tendencias, o géneros.

Por esta razón, creo que la mejor manera de describir este tipo de “observación a distancia” es mediante la idea de la telescopía. Por una parte, la imagen de un telescopio refuerza la idea de ver el cine desde lejos, desde una distancia que resulta inalcanzable, y, en términos concretos, desde una distancia que produce una forma específica de conocimiento no disponible a través de la cercanía con la obra. Por otro lado, tal como lo ha hecho en el área de la astronomía, la telescopía permite no sólo ver cuerpos (en este caso, conjuntos de películas) que jamás habíamos visto antes, sino también compactar estos cuerpos de tal manera que sean manejables.

Pero, ¿para qué? Aquí volvemos a la segunda pregunta que hice al principio: si acaso existe un proyecto que requiera “ver el cine desde lejos”. Después de todo, el simple hecho de que algo no se ha intentado antes o de que haya una nueva herramienta para hacerlo no siempre constituye razón suficiente para empezar a hacerlo. Así que, aunque estoy seguro de que puede haber otros ejemplos, por ahora proporcionaré uno relacionado a mi trabajo:

Peliculas Narco en una tienda en Austin

Peliculas Narco en una tienda de videos en Austin

Durante este año he estado estudiando las películas narco, en particular aquellas hechas alrededor de la frontera México-Estados Unidos. Estas películas pertenecen al sector de producción en videohome, que desde sus inicios hace tres décadas ha producido más de cientos de películas al año. La gran cantidad de películas, aunada al hecho de que todas son casi iguales, representa un problema de investigación: ¿por qué (y cómo) ver miles de películas si todas son similares?, y a la vez ¿cómo saber cuando se han visto suficientes películas para poder sacar conclusiones sobre los elementos que todas tienen en común? Por otra parte, sin obras representativas, ¿cómo podemos saber si ha habido cambios en el estilo o en el contenido de las películas en los últimos treinta años? Mi postura es que la forma más convincente de responder estas preguntas sería analizando una cantidad inmensa de estas películas a la vez. Por supuesto, este problema no es exclusivo a mi trabajo, ya que cualquier investigador que estudie producciones exclusivas en video o incluso industrias muy prolíficas como la pornografía potencialmente se enfrenta a una cantidad enorme de películas como su objeto de estudio.

Es por esto que considero el argumento de Ramon Lobato sobre el matadero del cine no sólo como un recordatorio de que debemos tener en cuenta otras obras además del canon cinematográfico, sino también como una indicación de que hay un obstáculo metodológico que nos impide hacer este cambio epistemológico. Por lo tanto, este es un problema importante que debemos abordar. En el menor de los casos, solucionar este problema permitiría a los investigadores usar grandes conjuntos de películas para comprobar empíricamente las tendencias de algún género en particular. Sin embargo, más adelante, esta solución podría presentarnos nuevas preguntas de investigación que jamás hemos considerado. Si actualmente gran parte de cómo entendemos el corpus cinematográfico se establece por referencia a las obras cinematográficos individuales, entonces una vez que seamos capaces de hacer referencia a todo el corpus, quizá podremos comprender las obras individuales de una manera diferente.

Cabe señalar que no creo que esta herramienta existe aún, y podría ser que una herramienta no sea capaz de hacerlo por sí sola, pero quizás un buen lugar para empezar a construirla sea a partir de las herramientas digitales que ya tenemos. Fundamentalmente, lo que quiero proponer es que existe la necesidad de una herramienta así, que la forma del conocimiento extraída de “ver el cine desde lejos” será significativamente innovadora pero igual de válida que los actuales métodos de análisis, y que los estudios del cine harían bien de hacerse de esta forma de conocimiento.

Esta entrada es parte de una serie llamada The Problems of Film sobre el estudio del cine y las humanidades digitales, y también puede ser leída en ingles.
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